Creencia

1. Creemos que Dios es trino, Padre, Hijo, y Espíritu Santo. No obstante es un solo Dios, según se ha revelado en las Santas Escrituras. El Padre como el creador y hacedor de todas la cosas, visibles e invisibles. El Hijo como el único salvador y redentor del pecado. Y el Espíritu Santo como el consolador eterno que habita interiormente en los que aceptan a Jesucristo como el salvador divino enviado del Padre. Mateo 28:19, 1 Juan 5:7.

2. Creemos en la segunda venida de Cristo tal como el lo prometió, que vendrá visiblemente a la tierra y establecerá su reino de mil años con la subsecuente destrucción de las fuerzas del mal en el juicio final. Apocalipsis 1:7.

3. Creemos en el arrebatamiento de la Iglesia en el cual se juntaran todos los cristianos que estén vivos con los que habrán muerto para recibir juntos al Señor en el aire y así estar siempre con el. Juan 14:1-4, 1 Tesalonisenses 4:16-17.

4. Creemos que la santidad del creyente debe ser interna y externa. Creemos que Dios siendo santo manda que los que créen en el se santifiquen apartándose de las contaminaciones del pecado, el mundo y la carne. 2 Corintios 7:1. 1 tesalonisenses 5:23. 1 Pedro 1:15-16.

5. Creemos que el hombre es salvo por gracia mediante la fe en Cristo Jesús y que la respuesta del hombre a esta dadiva de gracia es la renunciación a si mismo y la entrega total a Cristo. Efesios 2:8-9.

6. Creemos en el nuevo nacimiento como requisito indispensable establecido por Dios para poder entrar en su reino, y que este nuevo nacimiento se produce por la palabra de Dios y la operación del Espíritu Santo en el creyente en el acto de creer y ser bautizado con verdadera fe y arrepentimiento. Juan 3: 3-5. Tito 3:5.

7. Creemos que el matrimonio ha sido instituido por Dios y que solo puede ser contraído por un hombre y una mujer tal como lo fue al principio cuando Dios creo al hombre y a la mujer. Génesis 2:22-24.

 

La Iglesia Y Los Ministerios

El Señor Jesucristo dijo que fundaría su Iglesia. Mateo 16:18. Sus palabras literales fueron; edificare mi Iglesia. Queda entendido, por estas palabras de Jesús, que hasta ese tiempo no había Iglesia. Por tanto, la Iglesia solo existe por Cristo, de Cristo y para Cristo. El es el único que puede decir; mi Iglesia. El apóstol pablo declara que Cristo la compro por su propia sangre. Hechos 20:28.

Luego el Señor equipó a la Iglesia dándole dones del Espíritu Santo. Los dones producen los ministerios, porque un ministerio es el ejercicio de un don. Los dones fueron repartidos en la Iglesia para la Iglesia. Los ministerios, que son producto de los dones, son también para la Iglesia, y se ejercen dentro y a favor de la Iglesia.

Los dones no fueron dados para beneficio propio, ni como propiedad privada, ni para ejercerlos fuera de la Iglesia. Dios ha dado los dones y ministerios para equipar a los santos, es decir, a los creyentes, para obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, que la Iglesia. Efesios 4:12-13.

Son muchos hoy en día, los que al descubrir que tienen algún don, se salen de la Iglesia para ejercerlo en forma independiente, fundar sus propios movimientos como si fueran empresas privadas, los manejan a su antojo y por último los dejan como herencia a quien quieren.

Todo lo que se adquiere en esos ministerios privados, con la colaboración de los creyentes vienen a ser capital propio de sus dueños. Y es así como convierten el Evangelio en negocio, se ministra por lucro y se mancha la buena imagen del cristiano. Estos son los que hacen mercadería del pueblo de Dios. 2 Pedro 2:3.

Dios ha dado dones a los hombres y ha dado hombres a la Iglesia. Los dones son regalos de Dios a los hombres, los hombres son regalo de Dios a la Iglesia, mientras se mantengan en la Iglesia. Los ministerios independientes van en aumentando cada día, y los rótulos con el nombre de la Iglesia están desapareciendo.

La tendencia a enseñorearse de la Iglesia siempre ha existido, por ello, la Biblia advierte acerca de tomar señorío de ella. 1 Pedro 5:3. Con el surgimiento de los ministerios independientes es mucho más difícil de enseñorearse de los creyentes. Muchos de los que se congregan es estos lugares creen que se están congregando en la Iglesia de Cristo, pero la realidad es que están asistiendo a la empresa privada de un hombre.

Los dirigentes de estos ministerios dividen las Iglesias para formar sus propios grupos independientes, con miembros de las demás Iglesia, que ellos no les ha costado formar. Se han salido de algún concilio por falta de sujeción, hablan contra los concilios y luego que se dividen quieren formar su propio concilio exigiendo sujeción a sus seguidores. La escritura manda, apartarse de los tales. 1 Timoteo 6:5.